El suicidio
El suicidio Si pasamos de la ciudad a los pueblos primitivos donde florece el suicidio altruista, es difícil afirmar nada preciso sobre la legislación aplicable. Sin embargo, la complacencia con la que aceptaban el suicidio permite creer que no estaba prohibido formalmente, aunque es posible que no fuera absolutamente tolerado en todos los casos. Pero, sea como fuere, resulta que, de todas las sociedades que han evolucionado más allá de ese estado inferior, no se conoce ninguna que haya concedido al sujeto el derecho al suicidio. Bien es cierto que, tanto en Grecia como en Italia, hubo una época en la que las antiguas prescripciones sobre el suicidio cayeron casi totalmente en desuso. Pero fue la época en la que el régimen mismo de la ciudad entró en decadencia. Esta tolerancia tardía no podía invocarse como ejemplo a imitar porque se debe a la grave perturbación que sufrían entonces esas sociedades. Es el síntoma de un estado patológico.