El suicidio
El suicidio Puesto que nos hallamos ante un debate siempre abierto, no es metodológicamente recomendable vincular la idea de filiación o parentesco a la noción de la raza. Es mejor definirla por sus atributos inmediatos, aquellos que el observador pueda reconocer directamente, y obviar la cuestión del origen. En ese caso nos quedan dos rasgos que la singularizan. En primer lugar, se trata de un grupo de individuos de una misma profesión o confesión que presentan semejanzas entre sí. Lo que les caracteriza es que estas semejanzas son hereditarias. Independientemente de cómo se formaran en origen, actualmente se transmiten por la herencia. Según Prichard: «Bajo el nombre de raza se designa a todo un conjunto de individuos que presentan caracteres hereditarios más o menos comunes, de cuyo origen debe prescindirse». Broca se expresa en los mismos términos: «En cuanto a las variedades del género humano —dice— han recibido el nombre de razas, lo que da origen a la idea de una filiación más o menos directa entre los individuos que pertenecen a una y la misma raza, pero no resuelve, ni afirmativa ni negativamente, la cuestión del parentesco entre individuos de razas diferentes»[55].