La Cautiva
La Cautiva Sarmiento advierte también la importancia de esta obra de Echeverría y utiliza las descripciones del paisaje de La cautiva para esbozar su teoría del condicionamiento del medio geográfico en el Facundo y subscribir la propuesta de literatura nacional de Echeverría. Otras interpretaciones han querido ubicar al poema de Echeverría dentro de una poesía gauchesca culta, como es el caso de Ricardo Rojas que, en su Historia de la literatura argentina, lo sitúa en el volumen correspondiente a Los gauchescos. Sin embargo, por sus rasgos expresivos y, fundamentalmente, por el tratamiento del lenguaje nada tiene que ver con esa corriente de nuestra literatura. En cuanto a la caracterización del género de La cautiva podemos señalar también sus rasgos románticos y su originalidad. Es sin duda un poema narrativo en verso, dividido en nueve partes y un epílogo. Gutiérrez, justamente, acierta cuando trata de describirlo en relación con el modelo del poema épico neoclásico y destaca sus diferencias. “No es épico en el sentido didáctico –dice–, su duración, la calidad de sus héroes, el metro y la versificación.” En cuanto al tema es clara su actualidad y no hay una preocupación mitológica como en la poesía neoclásica. Los héroes no son personajes encumbrados sino corrientes; se da una mezcla de estilos que se verifica en la utilización de un lenguaje directo, en el empleo de un vocabulario local del habla cotidiana que convive con palabras y giros de tono solemne. Utiliza también metros muy variados, con preferencia los que eran característicos de la poesía popular. En su composición predominan el octosílabo y el hexasílabo, organizados en sextina, décima y romance.