La Cautiva
La Cautiva con fiera pujanza
Chañil lo embistió;
del pecho clavado
en el hierro agudo,
con brazo forzudo,
Brián lo levantó.
Funeral sangriento
ya tuvo en el llano;
ni un solo cristiano
con vida escapó.
¡Fatal vencimiento!
Lloremos la muerte
del indio más fuerte
que la pampa crió.
Quienes su pérdida lloran,
quienes sus hazañas mentan.
Oyense voces confusas,
medio articuladas quejas,
baladros, cuyo son ronco
en la llanura resuena.
De repente todos callan,
y un solo murmullo reina,
semejante al de la brisa
cuando rebulle en la selva;
pero, gritando, algún indio
en la boca se palmea,
y el disonante alarido