La Cautiva
La Cautiva dio una lanzada Quillán.
Lo cargó al punto la indiada:
con la fulminante espada
se alzó Brián;
grandes sus ojos brillaron,
y las cabezas rodaron
de Quitur y Callupán.
Echando espuma y herido
como el toro enfurecido
se encaró;
ceño torvo revolviendo,
y el acero sacudiendo:
nadie acometerle osó.
Valichu[20] estaba en su brazo;
pero al golpe de un bolazo[21]
cayó Brián.
Como potro en la llanura:
cebo en su cuerpo y hartura
encontrará el gavilán.
Las armas cobarde entrega
el que vivir quiere esclavo;
pero el indio guapo no:
Chañil murió como bravo,
batallando en la refriega,
de una lanzada murió.
Salió Brián airado
blandiendo la lanza,