La Cautiva
La Cautiva y en su semblante animado,
los matices fugitivos
de la apasionada guerra
que su corazón encierra,
se muestran. Brian recobrado
se mueve, incorpora, alienta;
y débil mirada lenta
clava en la hermosa María,
diciéndola: -Amada mía,
pensé no volver a verte,
y que este sueño sería
como el sueño de la muerte;
pero tú, siempre velando,
mi vivir sustentas, cuando
yo en nada puedo valerte,
sino doblar la amargura
de tu extraña desventura.
-Que vivas tan sólo quiero,
porque si mueres, yo muero;
Brian mío, alienta, triunfamos,
en salvo y libres estamos.
No te aflijas; bebe, bebe
esta agua, cuyo frescor
el extenuado vigor
volverá a tu cuerpo en breve,
y esperemos con valor
de Dios el fin que imploramos.-