Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos Cuando Itzl Cha se dio cuenta de que se la estaban llevando hacia la jungla, ya no estaba muy segura de cuáles eran sus sentimientos. En ChichĂ©n Itzá le esperaba una muerte segura, pues a los dioses no se les podĂa robar alegremente sus vĂctimas; y, en caso de que algĂşn dĂa regresara, sabĂa que volverĂa a ser ofrecida en sacrificio. QuĂ© le esperaba, no podĂa ni adivinarlo siquiera, pero Itzl Cha era joven y la vida era dulce, y tal vez Che, Señor del Bosque, no la matarĂa.
Cuando llegaron a la jungla, Che hizo algo asombroso: saltó a una rama baja de un árbol y luego subió, levantándola a ella del suelo con un gesto veloz. Ahora estaba en verdad aterrada.
Después Che se detuvo y lanzó un largo grito: un grito horripilante que resonó en todo el bosque; luego prosiguió su camino.
