Tarzán y los náufragos

Tarzán y los náufragos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El coronel William Cecil Hugh Percival Leigh suspiró; la suya no era una existencia absolutamente feliz. Muchos de los hombres estaban empezando a dar muestras de inquietud e irritación, y había algunos que habían empezado a poner en duda su derecho a darles órdenes. Él mismo también se lo preguntaba, pero sabía que las condiciones se volverían insoportables si no había alguna autoridad. Por supuesto, Algy, Bolton, Tibbet y Crouch le apoyaban, igual que De Groote y Tarzán. De quien más dependía era de Tarzán, pues se daba cuenta de que era un hombre que no toleraría la más mínima tontería en caso de un motín. Y ahora su esposa quería que insistiera en que aquel hombre medio salvaje se pusiera pantalones. El coronel suspiró de nuevo.

Patricia se sentó junto a Tarzán e Itzl Cha.

—¿Cómo va la clase de maya? —preguntó ella.

—Itzl Cha dice que lo hago espléndidamente —respondió Tarzán.

—E Itzl Cha empieza a dominar el inglés, más o menos —dijo Patricia—; ella y yo casi podemos mantener una conversación inteligente. Me ha contado algunas cosas muy interesantes. ¿Sabes por qué iban a sacrificarla?

—A algún dios, supongo —respondió Tarzán.

—Sí, a un dios llamado Che, Señor del Bosque, para apaciguarle por la afrenta que le había hecho un hombre que afirmaba que tú eras Che, Señor del Bosque.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker