Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos —No me gusta el cerdo —espetó miss Leigh—. Además, no me gustan los tejemanejes en este campamento; mÃster De Groote ha intimado demasiado con esa mujer francesa; y el hombre salvaje siempre está rondando a la muchacha india. MÃrales ahora; siempre están hablando; y ya puedes imaginar lo que le está diciendo.
—Está intentando aprender su lengua —explicó el coronel—; lo que puede resultarnos muy útil más adelante, si alguna vez tenemos que tratar con su gente.
—¡Mmm! —masculló miss Leigh—; bonita excusa. ¡Y el modo en que visten! Si puedo encontrar algún artÃculo en las provisiones del barco la convertiré en una Madre Hubbar; y en cuanto a él…, deberÃas decirle algo al respecto. Y ahora mira: ahà va Patricia a hablar con ellos. William, debes poner fin a toda esta tonterÃa; es indecente.