Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos —Es muy interesante —dijo el doctor Crouch, que se habĂa reunido con ellos—. Por lo que nos has contado de tus experiencias en su ciudad, Y por lo que Itzl Cha nos ha contado, es evidente que han conservado su religiĂłn y su cultura casi intactas en el transcurso de los siglos desde que emigraron. QuĂ© campo serĂa para un antropĂłlogo y para un arqueĂłlogo. Si pudieras establecer relaciones amistosas con ellos, tal vez podrĂamos resolver los enigmas de los jeroglĂficos en sus estelas y templos de AmĂ©rica Central y AmĂ©rica del Sur.
—Como lo más probable es que permanezcamos aquĂ el resto de nuestra vida —le recordĂł Patricia—, nuestros conocimientos contribuirĂan muy poco al bien del mundo.
—No puedo creer que nunca nos rescatarán —dijo el doctor Crouch—. Por cierto, Tarzán, ¿esta aldea que visitaste es la única que hay en la isla?
—No lo sĂ© —respondiĂł el hombre mono—, pero estos mayas no son las Ăşnicas personas que están aquĂ. En el extremo norte de la isla hay un asentamiento de lo que Itzl Cha denomina «gente muy mala». La historia de la isla, transmitida en gran parte oralmente, indica que los supervivientes de un naufragio se casaron con los aborĂgenes de la isla, y sus descendientes son los que viven en este asentamiento; pero no confraternizan con los aborĂgenes que viven en la parte central de la isla.