Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos —No sĂ© dĂłnde lo construirĂan —dijo Bolton—. Sin duda, no pueden construirlo en el arrecife; y no servirĂa de nada hacerlo en la orilla, pues el agua de la laguna serĂa demasiado poco profunda para que flotara.
—Hay agua profunda en una ensenada situada cerca de una milla al norte de aquà —dijo Tarzán—, y ningún arrecife.
—Para cuando esos tipos hayan descuartizado al Saigón —dijo Algy— y lo hayan llevado a una milla por la costa, estarán demasiado agotados para construir un bote.
—O serán demasiado viejos —sugirió Patricia.
—¿Quién diseñará el bote? —preguntó el coronel.
—Los hombres me han pedido hacerlo ellos mismos —respondió De Groote—; mi padre es constructor de barcos y trabajé en su astillero antes de hacerme a la mar.
—No es mala idea —dijo Crouch—; ¿crees que podréis construir un bote lo bastante grande para que quepamos todos?
—Depende de quĂ© cantidad de restos del SaigĂłn podamos recuperar —respondiĂł De Groote—. Si tuviĂ©ramos otra fuerte tormenta, pronto todo el barco podrĂa quedar destrozado.