Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos Chand, el lascar, observó a Krause y a sus tres compañeros echar a andar junto a la playa en dirección al Campamento Saigón.
—Van al otro campamento —dijo a sus compañeros—. Vamos, nosotros también iremos.
Y un momento despuĂ©s seguĂan por la playa a los otros.
En el Campamento SaigĂłn, Tarzán estaba desayunando solo. Se habĂa levantado temprano, pues tenĂa planeado un dĂa completo de trabajo. Solo Lum Kip estaba en movimiento, preparando el desayuno en silencio. DespuĂ©s Patricia saliĂł de su choza y se uniĂł a Tarzán, sentándose a su lado.
—Te has levantado temprano esta mañana —dijo.
—Siempre me levanto más temprano que los demás —replicĂł Ă©l—, pero hoy tenĂa una razĂłn especial; quiero empezar pronto.
—¿Adónde vas a ir? —le preguntó ella.
—A explorar —respondió él—. Quiero ver lo que hay al otro lado de la isla.
Patricia se inclinó hacia delante en gesto de interés, y puso un mano sobre la rodilla de Tarzán.
—Oh, Âżpuedo ir contigo? —preguntó—. Me encantarĂa.
