Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos Tarzán sabĂa que algo habĂa ocurrido a bordo del barco, pero no sabĂa quĂ©. Vio a un marinero chino colgado por los pulgares y cĂłmo era azotado. Durante dos dĂas no vio ni a la muchacha ni al joven primero de a bordo, y ahora no le alimentaban con regularidad ni le suministraban agua. Vio que el segundo de a bordo, que le habĂa escupido, estaba al mando del barco; y por lo tanto, aunque no lo sabĂa, dedujo lo que habĂa sucedido. De vez en cuando Abdullah Abu NĂ©jm pasaba junto a su jaula, pero sin molestarle; y Tarzán sabĂa por quĂ©: el árabe le temĂa, aunque estuviera encerrado en una jaula de hierro. No siempre estarĂa en una jaula: Tarzán lo sabĂa y Abdullah Abu NĂ©jm lo temĂa.
Ahora, los lascares haraganeaban de un lado a otro por el barco y los chinos hacĂan casi todo el trabajo. Schmidt les habĂa puesto esposas y les daba patadas a la más mĂnima provocaciĂłn o aunque no hubiera ninguna. Tarzán habĂa visto que al hombre al que habĂan colgado por los pulgares y azotado lo habĂan bajado al cabo de una hora y se lo habĂan llevado al castillo de proa. La crueldad del castigo le repugnĂł, pero, por supuesto, no sabĂa que el hombre se lo merecĂa.
