Tarzán y los náufragos

Tarzán y los náufragos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Si oigo alguna queja más —dijo Schmidt—, os arrojaré a todos por la borda, con la jaula incluida. ¿Qué queréis? Tenéis transporte gratis, comida gratis y habitaciones privadas. Habéis recibido duchas gratis también durante los últimos tres días.

—Pero, hombre, mi esposa morirá si está expuesta al aire libre mucho más tiempo —intervino el coronel Leigh.

—Que se muera —replicó Schmidt—, necesito carne fresca para el hombre salvaje y los otros animales. —Dicha esta lindeza, Schmidt regresó al puente.

Miss Leigh sollozaba, y el coronel profería escabrosas maldiciones. Tarzán esperaba, y después ocurrió lo que estaba esperando; Asoka, el lascar, se acercaba para llevar a cabo la inspección, esta vez con retraso. Caminaba con aire arrogante, sintiendo la importancia de ser cuidador de los sahibs ingleses y sus señoras.

Las luces del barco aliviaron la oscuridad lo suficiente para poder discernir los objetos a cierta distancia, y Tarzán, cuyos ojos estaban entrenados por la costumbre de ver de noche, había reconocido de inmediato a Asoka en cuanto puso los pies en cubierta.

El hombre mono se quedó parado agarrando dos barrotes juntos de su jaula mientras Asoka pasaba manteniendo los brazos fuera del alcance del hombre salvaje. Janette Laon estaba al lado de Tarzán; percibía de forma intuitiva que algo importante estaba a punto de ocurrir.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker