Una princesa de Marte
Una princesa de Marte 
De la masacre a la alegría
Poco después Kantos Kan y Tars Tarkas regresaron a informar que Zodanga había sido completamente reducida. Sus fuerzas estaban enteramente destruidas o capturadas y no era de esperar más resistencia de la ciudad: Varias naves de guerra habían escapado, pero había miles de naves de guerra y mercantes bajo la vigilancia de los guerreros Tharkianos.
Las hordas menores habían empezado a saquear y se estaban peleando entre sí. Entonces se decidió reunir a todos los guerreros que fuera posible y tripular las naves que se pudiera con prisioneros de Zodanga, para poner rumbo a Helium.
Cinco horas más tarde partíamos de los tejados de los desembarcaderos con una flotilla de doscientas cincuenta naves de guerra, llevando cerca de cien mil guerreros verdes, seguidos por una flotilla que transportaba nuestros doats.
Detrás dejamos la ciudad destruida en las garras feroces y brutales de más de cuarenta mil guerreros verdes de las hordas menores, que saqueaban, asesinaban y peleaban entre sí. Habían prendido luego en varios lugares y ya se veían columnas de denso humo que se elevaban de la ciudad como para borrar de los ojos del cielo las horribles visiones que había abajo.
