Una princesa de Marte

Una princesa de Marte

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

10

Campeón y jefe

A la mañana siguiente me puse en movimiento desde temprano. Se me había concedido una libertad considerable, ya que Sola me había dicho que mientras no intentara abandonar la ciudad era libre de ir y venir como quisiera. Me había advertido, sin embargo, contra el riesgo de salir desarmado, ya que esta ciudad, como otras metrópolis desiertas de una antigua civilización marciana, estaba poblada de aquellos inmensos simios blancos con los que me había encontrado al segundo día de mi llegada a Marte.

Al avisarme que no debía pasar la frontera de la ciudad, Sola me había explicado que Woola lo evitaría, fuera cual fuere la forma en que lo intentara; y me advirtió con más fuerza aún, que no despertara su ferocidad ignorándolo y aventurándome demasiado cerca del territorio prohibido.

Su naturaleza era tal, según me dijo, que me devolvería a la ciudad vivo o muerto si llegaba a persistir en contrariarlo. «Y preferentemente muerto», agregó.

Esa mañana había elegido una calle nueva para explorar cuando de pronto me encontré en los límites de la ciudad. Delante de mí había pequeñas colinas surcadas por estrechas e incitantes barrancas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker