Vida del emperador Carlomagno
Vida del emperador Carlomagno Así pues, se les declaró la guerra, que se llevó a cabo con gran animosidad por ambos bandos, aunque con mayores pérdidas para los sajones que para los francos, durante treinta y tres años ininterrumpidos. Hubiera podido terminar antes, si la perfidia de los sajones lo hubiera permitido. Es difícil decir cuántas veces vencidos y suplicantes los reyes se rindieron al rey, prometieron hacer lo que se les ordenaba, entregaron sin dilación los rehenes que se les mandaba, recibieron a los embajadores que se les enviaban, a veces tan dominados y debilitados que hasta prometieron abandonar el culto de los demonios y someterse a la religión cristiana; pero, así como a veces se mostraban inclinados a hacerlo, igualmente estuvieron siempre dispuestos a quebrantar sus juramentos, de modo que no sería fácil juzgar para cuál de ambas cosas podrían decirse con más verdad mejor preparados, puesto que después del comienzo de la guerra con ellos casi no pasó año sin que practicasen tal cambio.