El don de la sensibilidad
El don de la sensibilidad Esta relectura personal puede realizarse de forma progresiva, mediante la escritura, la meditación, el diálogo consciente o con la ayuda de un terapeuta. Es un viaje hacia el pasado con los ojos del presente. No para quedarse atrapado en él, sino para recuperar partes esenciales de la identidad que quedaron olvidadas, reprimidas o dañadas.
Resignificar el pasado desde la sensibilidad permite construir una autoestima sólida, no basada en la comparación con los otros, sino en la aceptación profunda del propio modo de ser. Desde esa base, se puede empezar a construir una vida más coherente, compasiva y valiente. La sensibilidad, lejos de ser una condena, se convierte en la brújula que guÃa hacia una existencia auténtica y significativa.
El cuerpo de una persona altamente sensible no solo percibe más, también reacciona con mayor intensidad. No es simplemente una cuestión emocional o mental: el organismo entero responde de forma más aguda a los estÃmulos. Texturas ásperas, luces brillantes, sonidos fuertes, olores penetrantes, incluso cambios sutiles en la temperatura o la atmósfera pueden alterar el equilibrio fÃsico. También hay una mayor sensibilidad a sustancias como la cafeÃna, los medicamentos o ciertos alimentos.
