El Hermano Jacob
El Hermano Jacob Naturalmente, la herencia se pagó tras revelar unos pocos datos en relación con la situación real de David. Rogó que saludaran a su madre en su nombre y que le dijeran que esperaba poder visitarla de vez en cuando; pero en aquellos momentos sus negocios y su inminente matrimonio le impedían viajar. Su hermano le contestó con sinceridad.
—Madre puede decidir lo que quiera sobre tus visitas pero, por mi parte, no quiero volver a verte por casa. Cuando la gente toma un nombre nuevo, es mejor que trate con sus nuevas amistades.
David se guardó el insulto junto con las ochenta y dos libras con tres y volvió a su casa con sensación de triunfo por lo fáciles que habían sido los trámites que lo habían enriquecido de ese modo. No tenía intención de ofender a su hermano reclamando más reconocimiento fraternal y regresó satisfecho al personaje de Edward Freely, el huérfano, vástago de una familia grande pero reducida, con un tío excéntrico en las Indias Occidentales. (He insinuado ya que estaba algo familiarizado con la literatura de ficción; y, puesto que era un hombre práctico, habrá advertido ya el lector que había aplicado tal forma de conocimiento a fines prácticos).