El Hermano Jacob
El Hermano Jacob —Entonces, este caballero que se dedica al ramo de la reposterÃa, ¿es su hermano, señor mÃo? —preguntó el señor Prettyman con la sensación de que en aquella ocasión era necesario utilizar un lenguaje formal.
—Por mà como si no lo fuera —dijo Jonathan, incapaz de reprimir un impulso de indignación que nunca se habÃa permitido satisfacer—. Se escapó de casa hace años con buenas razones en el bolsillo: imagino que ya no querÃa que nadie lo reconociera como pariente.
El señor Palfrey salió de la tienda; sentÃa su orgullo demasiado herido por haber permitido que lo engañaran para interesarse por los detalles. Lo que más le urgÃa era llegar a su casa y decirle a su hija que Freely era un pobre ladronzuelo, probablemente un granuja, y que su compromiso se habÃa roto.
El señor Prettyman se quedó, hasta cierto punto, complacido en su interior porque nunca habÃa cedido ante Freely, y ahora verÃa el señor Chaloner a qué clase de individuo habÃa puesto por encima de otros parroquianos más antiguos. Consideraba que le correspondÃa a él (el señor Prettyman) conocer, en interés de la parroquia, todo lo que se pudiera saber sobre el «intruso». Si las cosas seguÃan asÃ, acabarÃa instalándose en Grimworth gente venida de los penales de Australia.