El Hermano Jacob
El Hermano Jacob Ni siquiera este escarnio público resultó tan aplastante para David como la horrible idea de que, aunque ahora consiguiera devolver a Jacob a su casa, nunca estaría seguro de que no volviera, como una avispa al tarro de la miel. Mientras David viviera en Grimworth, pendería sobre él la posibilidad de que Jacob regresara. Pero ¿podría seguir viviendo en Grimworth, convertido en objeto de burlas, rechazado por los Palfrey, tras haberse deleitado con la conciencia de que era un pastelero próspero y envidiado? A David le gustaba que lo envidiaran; le importaba menos que lo amaran.