El molino de Floss

El molino de Floss

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Se trata de una de esas ciudades viejas, muy viejas, que producen la sensación de ser una prolongación de la naturaleza, al igual que los nidos de los tilonorrincos o pájaros pergoleros australianos o las laberínticas galerías de los termes: un pueblo que lleva consigo las huellas de su crecimiento y su historia, como un árbol milenario, y ha brotado y se ha desarrollado entre el río y la baja colina desde la época en que le daban la espalda las legiones romanas del campamento situado en la ladera, y los reyes del mar de largos cabellos remontaban el río y miraban con ojos ávidos y fieros la feracidad de las tierras. Es una población «familiarizada con los años olvidado»[10]. La sombra del rey héroe sajón todavía deambula vacilante, rememorando las escenas de su juventud y amoríos, y a su encuentro sale la sombra aún más melancólica del temible pagano danés, al que atravesó la espada de un vengador invisible cuando se hallaba entre sus guerreros, y en las tardes de otoño se alza de su túmulo situado en la colina como una neblina blanca que flota en el patio del viejo ayuntamiento situado junto al río, el lugar donde fue milagrosamente asesinado en los días previos a la construcción del viejo edificio. Los normandos empezaron la construcción de aquel hermoso y viejo ayuntamiento que, como la ciudad, habla de los pensamientos y las manos de generaciones dispersas; pero es todo tan viejo que contemplamos con benevolencia sus incongruencias y nos alegramos de que quienes construyeron el mirador de piedra y quienes edificaron la fachada y las torres góticas con pequeños ladrillos y ornamentos trifoliados, así como las ventanas y almenas delimitadas en piedra, no cometieran el sacrilegio de demoler la vieja nave de entramado de madera, con su salón de banquetes con techo de roble.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker