El molino de Floss
El molino de Floss —Yo voy a cumplir catorce —dijo Tom—. Pero en la academia de Jacobs zurraba a todos los demás. Allà estaba antes de venir aquÃ. Y los ganaba a todos jugando al bandy y trepando. Y me gustarÃa que el señor Stelling nos dejara ir a pescar. PodrÃa enseñarte. Puedes pescar, ¿verdad? Sólo tienes quedarte de pie bien quieto.
Tom, a su vez, querÃa inclinar la balanza a su favor. Aquel jorobado no debÃa dar por hecho que su familiaridad con las historias de combates lo ponÃa a la altura de un verdadero luchador como Tom Tulliver. Philip se estremeció ante esta alusión a su incapacidad para los deportes activos.
—No me gusta nada pescar —contestó casi irritado—. Creo que los pescadores parecen tontos, ahà sentados contemplando una caña hora tras hora, o lanzando el sedal una y otra vez para no atrapar nada.