El molino de Floss
El molino de Floss —Pero no dirás que parecen idiotas cuando sacan un gran lucio, te lo aseguro —contestó Tom, que en su vida habÃa pescado nada «grand», pero cuya imaginación se esforzaba con entusiasmo en defender el honor del deporte. No cabÃa duda de que el hijo de Wakem tenÃa sus cosas desagradables y debÃa mantenerlo a raya. Afortunadamente para la armonÃa de aquella primera conversación, en aquel momento los llamaron a cenar y Philip no pudo seguir desarrollando sus inconsistentes puntos de vista sobre la pesca, pero Tom se dijo: eso era exactamente lo que habrÃa debido esperar de un jorobado.