El molino de Floss
El molino de Floss Si consideras, lector, que un niño de trece años no debería comportarse de modo tan infantil, debes de ser un hombre muy sabio que, aunque entregado a una vocación civil que exige un aspecto más anodino que formidable, desde que te creció la barba nunca has posado con actitud marcial y ceñuda ante un espejo. Cabe preguntarse si nuestros soldados seguirían existiendo si no hubiera personas pacíficas que, desde su casa, se imaginan soldados. La guerra, como otros espectáculos dramáticos, tal vez desaparecería si careciera de público.