El molino de Floss
El molino de Floss Ya la mañana siguiente, Maggie se fue, tal como hemos visto. Sentados en el coche de regreso a su casa, los hermanos hablaban en tristes susurros esporádicos.
—Dicen que el señor Wakem se ha quedado con la hipoteca o algo parecido sobre la tierra, Tom —dijo Maggie—. Creen que lo que provocó el ataque de padre fue la carta con la noticia.
—Estoy seguro de que ese sinvergüenza ha estado planeándolo todo para arruinar a padre —afirmó Tom, dando un salto desde una sucesión de vagas impresiones a una conclusión definitiva—. Cuando sea mayor haré que se arrepienta. Ni se te ocurra volver a dirigir la palabra a Philip.
—¡Oh, Tom! —exclamó Maggie, con tono de triste reproche; pero no tenÃa ánimos para discutir y menos aún de irritar a Tom llevándole la contraria.