El molino de Floss
El molino de Floss —Pero ahora está en la ciudad, la he visto en la iglesia. ¿No has hablado con ella desde que regresaste?
—SÃ, en casa del señor Deane, pero no he podido volver a declararme por varios motivos. Pero desaparecerÃa un obstáculo si usted diera su consentimiento, si estuviera dispuesto a aceptarla como nuera.
Wakem permaneció en silencio un rato frente al retrato de Maggie.
—No es la clase de mujer que era tu madre, Phil —dijo finalmente—. La he visto en la iglesia, es más guapa que en el retrato. Vi que tiene unos ojos muy hermosos y buena figura, pero parece una mujer peligrosa y difÃcil de manejar.
—Es muy tierna y afectuosa, y muy sencilla. No se da aires ni utiliza las pequeñas tretas de otras mujeres.
—¿SÃ? —preguntó Wakem. Después miró hacia su hijo—. Pero tu madre parecÃa más dulce, tenÃa el cabello castaño y ondulado, y unos ojos grises como los tuyos. No puedes recordarla bien. Siento muchÃsimo no tener un buen retrato suyo.