El molino de Floss
El molino de Floss Después de que Maggie se durmiera, Stephen, cansado también de tanto remar y de la intensa vida interior de las últimas doce horas, pero demasiado inquieto para dormir, caminó y vagó por cubierta, fumando, hasta pasada la media noche, sin ver las aguas oscuras y ajeno a las estrellas, interesado tan sólo en el futuro próximo y lejano. Finalmente, el cansancio venció a la inquietud y se envolvió en unas lonas, a los pies de Maggie.