Middlemarch
Middlemarch —En ese caso, ¿cree usted que me estoy interponiendo en su camino y también en el de Mary? —dijo, con un tono que parecÃa exigir una respuesta.
La señora Garth no fue capaz de hablar en seguida. HabÃa logrado colocarse en la desagradable posición de tener que decir lo que realmente pensaba, cuando por otra parte habÃa sólidas razones para ocultarlo. Y en su caso la conciencia de haber hablado más de la cuenta resultaba muy humillante. Además, Fred habÃa emitido una inesperada carga de electricidad, y en seguida añadió:
—El señor Garth parecÃa satisfecho con la idea de que Mary me tuviera afecto. No es posible que supiese nada de esto.
La señora Garth sintió un vivo remordimiento al oÃr el nombre de su marido, porque la posibilidad de que Caleb censurase alguna de sus acciones le resultaba difÃcilmente soportable.
—Lo que te he dicho es tan solo una deducción —respondió, queriendo evitar consecuencias no deseadas—. No me consta que Mary sepa nada de este asunto.