Middlemarch
Middlemarch Lo que la empujó sobre todo a la práctica de la equitación fue la visita del capitán Lydgate, tercer hijo del baronet, quien, siento decirlo, era cordialmente detestado por nuestro Tertius del mismo apellido por su condición de insÃpido petimetre «que se hacÃa una raya en el pelo desde la frente al cogote siguiendo una moda despreciable» (no aceptada por el joven médico), y que estaba seguro (con la seguridad que proporciona la ignorancia) de tener siempre a punto la frase oportuna en cualquier tema de conversación. Lydgate maldecÃa interiormente su propia estupidez ya que habÃa provocado aquella visita al alojarse en casa de su tÃo durante el viaje de novios, y habÃa conseguido, además, ofender a Rosamond diciéndoselo asà en privado. Porque para su esposa la visita del capitán Lydgate era un motivo de júbilo sin precedentes, aunque lo ocultara con mucha elegancia. Era hasta tal punto consciente de tener por invitado al hijo de un baronet, que, en su imaginación, las implicaciones de tan distinguido acontecimiento llegaban de manera espontánea al pensamiento de todos sus conciudadanos de Middlemarch; y cuando presentaba al capitán Lydgate, lo hacÃa con el sereno convencimiento de que su rango afectaba a los otros invitados como si se tratara de un olor. Aquella satisfacción bastó por el momento para disipar algunas decepciones ligadas a su condición de esposa de un médico, aunque fuese de muy buena familia; la visita del capitán situó a Rosamond, tanto visible como idealmente, por encima del nivel de Middlemarch, e hizo que el futuro adquiriese el brillo que le prestaban las cartas y las visitas a Quallingham y desde Quallingham, asà como imprecisas mejoras en la situación profesional de Tertius como consecuencia de todo ello. Especialmente por cuanto, probablemente a instancias del capitán, su hermana casada, la señora Mengan, se habÃa presentado con su criada, y se habÃa quedado dos noches antes de proseguir viaje a Londres. De ahà que Rosamond se sintiera recompensada por su aplicación musical y por la cuidadosa selección de sus encajes.