Middlemarch
Middlemarch El señor Bulstrode, como todas las personas que conocĂan a Caleb, estaba acostumbrado a su lentitud hasta que empezaba a hablar de cualquier tema que considerase importante, y suponĂa que iba a insistir quizá en la compra de algunas casas en Blindman’s Court, con el fin de derribarlas, considerando que la pĂ©rdida en propiedades quedarĂa compensada por el nuevo flujo de aire y luz en aquel lugar. Gracias precisamente a propuestas como aquella, Caleb resultaba a veces molesto para sus clientes; pero de ordinario habĂa encontrado a Bulstrode dispuesto a ir adelante con sus proyectos de mejora y los dos se llevaban bastante bien. Cuando hablĂł de nuevo, sin embargo, fue para decir, con voz bastante baja:
—Acabo de regresar de Stone Court, señor Bulstrode.
—No habrá encontrado nada que estĂ© mal, espero —se interesĂł el banquero—; yo mismo pasĂ© ayer por allĂ. Abel ha sacado mucho partido de los corderos este año.
—Bueno, sà —dijo Caleb, alzando la vista con gesto serio—, hay algo que está mal… un forastero… muy enfermo, creo yo. Necesita un médico y he venido a hablarle de ello. Se llama Raffles.