Middlemarch
Middlemarch L’altra vedete ch’ha fatto alla guancia
della sua palma, sospirando, letto.[51]
Purgatorio, VII
Cuando Jorge IV todavía reinaba sobre las intimidades de Windsor, el duque de Wellington era primer ministro y el señor Vincy alcalde del antiguo ayuntamiento de Middlemarch, la señora Casaubon, Dorothea Brooke de soltera, pasaba su luna de miel en Roma. En aquellos días el mundo en general era cuarenta años más ignorante del bien y del mal que en el momento presente. Con frecuencia los viajeros sabían muy poco de arte cristiano y carecían además de fuentes de información; e incluso el más brillante de los críticos ingleses del momento confundía la tumba florecida de la Virgen ascendida al cielo con un jarrón ornamental creado por la fantasía del pintor. El romanticismo, que ha contribuido después a llenar algunos tediosos vacíos con amor y sabiduría, no había logrado aún marcar la época con su fermento, incorporándose a la dieta de todo el mundo; todavía se hallaba en proceso de maduración y era reconocible en el vigoroso entusiasmo de ciertos artistas alemanes de largos cabellos[52] que vivían en Roma, por lo que tan solo la juventud de otras naciones que trabajaba o vivía ociosa a su lado quedaba a veces cautivada por aquel movimiento en progresión.