Middlemarch
Middlemarch Sin duda alguna los hombres con tan pocas ideas autónomas podÃan ser miembros muy útiles de la sociedad bajo una buena dirección femenina, ¡si tenÃan suerte al elegir cuñadas! Es difÃcil decir hasta qué punto habÃa algo de voluntaria ofuscación en la prolongada ceguera de Dorothea ante la posibilidad de que se le planteara otro tipo de elección. Pero en aquel momento su vida estaba llena de esperanzas y de actividad; no solo se ocupaba de sus planos, sino que conseguÃa libros muy doctos de la biblioteca y leÃa apresuradamente muchas cosas (para mostrarse un poco menos ignorante al hablar con el señor Casaubon), sin dejar por ello de tener dudas de conciencia sobre si no estarÃa engrandeciendo sus pobres acciones más de lo debido y contemplándolas con una vanidosa satisfacción que era prueba definitiva de ignorancia e insensatez.