Middlemarch

Middlemarch

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La oposición contra el hospital nuevo, que Lydgate había esbozado ante Dorothea, podía enfocarse, al igual que otras oposiciones, desde puntos de vista muy diversos. El joven médico la veía como una mezcla de celos y de prejuicios estúpidos. El señor Bulstrode no la consideraba tan solo una cuestión de celos médicos, sino que advertía en ella, más que otra cosa, la decidida voluntad de molestarlo, surgida sobre todo del odio a la religión viva que él se esforzaba por representar con eficacia: un odio que sin duda encontraba pretextos ajenos a la religión, pretextos que eran bien fáciles de hallar en la maraña de las acciones humanas. Podría decirse que esas eran las opiniones de las personas cultas. La oposición, por otro lado, tiene a su alcance el ilimitado abanico de las objeciones que ni siquiera necesitan aceptar los límites impuestos por el conocimiento, ya que se alimentan eternamente con la inmensidad de la ignorancia. Lo que decía la oposición en Middlemarch sobre el hospital nuevo y su administración estaba en buena parte formado por ecos, porque el cielo se ha encargado de que no todo el mundo sea un creador; aunque había diferencias que representaban todos los matices sociales, desde la refinada moderación del doctor Minchin, hasta las cortantes afirmaciones de la señora Dollop, la propietaria de La Jarra de Cerveza, en Slaughter Lane.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker