Cuando era divertido
Cuando era divertido —Es curioso —dijo la figura, casi con un dejo de tristeza—. Todos creen que son dueños de su propia historia, pero nunca ven los hilos que realmente los controlan.
—¿Qué demonios quieres decir? —gritó la chica, con lágrimas en los ojos, sintiendo que el peso de las palabras se clavaba en su mente.
La figura se giró hacia ella, con una mirada que parecÃa atravesarla. —¿De verdad pensaste que podÃas escapar? ¿Que las decisiones no tienen consecuencias? Esto no es un juego, aunque lo haya parecido hasta ahora.
El aire en la habitación se volvió más denso, como si la realidad misma estuviera plegándose bajo la presión de algo que no podÃan ver ni comprender.
—No tiene que ser asà —dijo el chico, encontrando por fin su voz—. Lo que sea que estés buscando, podemos resolverlo. Sin esto.
La figura se detuvo un momento, sus ojos estudiándolo con una intensidad que lo hizo sentir como si fuera transparente. —¿Resolverlo? —repitió, dejando escapar una risa frÃa—. Esto no se resuelve. Esto se enfrenta.