El regalo
El regalo —Dime algo —dijo ella—. Si hoy te devolvieran tu coche, ¿qué harÃas?
La respuesta salió de golpe.
—Irme de aquÃ.
—¿Y después?
Él frunció el ceño.
—VolverÃa a mi vida.
Ella lo miró fijo.
—¿A qué vida?
El aire se sintió más pesado.
—A mi trabajo.
—¿Que odias?
—No lo odio.
—¿A tu casa?
Él apretó la mandÃbula.
—SÃ.
—¿Dónde siempre estás solo?
Las palabras golpearon como un puñetazo en el estómago.
—Cállate.
Ella no se movió.
—Dime la verdad. Si te fueras hoy… ¿realmente habrÃa algo esperándote?
No supo qué responder.
El peso de lo invisible comenzó a hundirlo.
Caminó sin rumbo hasta la noche.
No querÃa hablar con nadie.