El regalo
El regalo —Claro que quiero volver.
—Entonces hazlo.
—Lo haré.
Pero no se movió.
El pueblo a su espalda seguÃa en calma.
Las calles, la gente, los rostros que habÃa aprendido a reconocer.
HabÃa llegado pensando que todo era una locura. Ahora, lo que le parecÃa irreal era su vida anterior.
Se obligó a recordar.
Las mañanas con prisa, el trabajo vacÃo, las noches solo frente a una pantalla.
Dijo que querÃa volver.
Pero… ¿a qué?
Respiró hondo.
La decisión era suya.
Solo suya.
Dio un paso.
Luego otro.
El sendero crujió bajo sus pies.
Cada paso lo alejaba de La Isla.
Cada paso lo acercaba a lo que una vez fue.
Apretó los dientes.
Y entonces…
Se detuvo.
Miró hacia atrás una última vez.
El pueblo.