El regalo
El regalo El sonido del motor se apagó, seguido del chasquido de la puerta al abrirse. Bajó del coche sin mirar atrás. Ocho, tal vez diez pasos hasta la tienda de la gasolinera. Su mente estaba en otra parte. En lo que venía después. En el camino, en la sensación de haber llegado.
Y entonces, en un solo segundo, todo se esfumó.
El rugido del motor. Una sombra fugaz. Un impacto en el pecho, como un puño invisible quitándole el aliento.
Para cuando giró la cabeza, ya era tarde.
El coche se alejaba a toda velocidad, tragado por la noche. Su coche. Su dinero. Su futuro. Desapareciendo frente a él como si nunca hubiera existido.
—¡No! —corrió un par de pasos, inútilmente. Nadie en la tienda pareció notar lo que acababa de pasar. Nadie gritó, nadie intentó detenerlo. Era como si el mundo hubiera decidido seguir adelante sin él.
Su mano temblorosa buscó el bolsillo. Vacío. No tenía móvil. No tenía cartera. Ni una puta moneda.
La primera certeza de su vida acababa de romperse en mil pedazos.
El aire de la madrugada le pesaba en los pulmones. Llamó a la policía desde la tienda, pero las preguntas fueron las de siempre. ¿Color del vehículo? ¿Modelo? ¿Tenía seguro? ¿Algún testigo?
Le dijeron que esperar. Que alguien llegaría.
