El origen de la familia, la propiedad privada y el estado
El origen de la familia, la propiedad privada y el estado Otra cosa muy diferente era lo que pasaba entre los jonios, para los cuales es caracterÃstico el régimen de Atenas. Las doncellas no aprendÃan sino a hilar, tejer y coser, a lo sumo a leer y escribir. Prácticamente eran cautivas y sólo tenÃan trato con otras mujeres. Su habitación era un aposento separado, sito en el piso alto o detrás de la casa; los hombres, sobre todo los extraños, no entraban fácilmente allÃ, adonde las mujeres se retiraban en cuanto llegaba algún visitante. Las mujeres no salÃan sin que las acompañase una esclava; dentro de la casa se veÃan, literalmente, sometidas a vigilancia; Aristófanes habla de perros molosos para espantar a los adúlteros[28], y en las ciudades asiáticas para vigilar a las mujeres habÃa eunucos, que desde los tiempos de Herodoto se fabricaban en Quios para comerciar con ellos y que no sólo servÃan a los bárbaros, si hemos de creer a Wachsmuth. En EurÃpides se designa a la mujer como un oikurema[29], como algo destinado a cuidar del hogar doméstico (la palabra es neutra), y, fuera de la procreación de los hijos, no era para el ateniense sino la criada principal. El hombre tenÃa sus ejercicios gimnásticos y sus discusiones públicas, cosas de las que estaba excluida la mujer; además solÃa tener esclavas a su disposición, y, en la época floreciente de Atenas, una prostitución muy extensa y protegida, en todo caso, por el Estado.