El origen de la familia, la propiedad privada y el estado
El origen de la familia, la propiedad privada y el estado En cuanto a los griegos de una época más reciente, debemos distinguir entre los dorios y los jonios. Los primeros, de los cuales Esparta es el ejemplo clásico, se encuentran desde muchos puntos de vista en relaciones conyugales mucho más primitivas que las pintadas de Homero. En Esparta existe un matrimonio sindiásmico modificado por el Estado conforme a las concepciones dominantes allà y que conserva muchos vestigios del matrimonio por grupos. Las uniones estériles se rompen: el rey Anaxándrides (hacia el año 560 antes de nuestra era) tomó una segunda mujer, sin dejar a la primera, que era estéril, y sostenÃa dos domicilios conyugales; hacia la misma época, teniendo el rey Aristón dos mujeres sin hijos, tomó otra, pero despidió a una de las dos primeras. Además, varios hermanos podÃan tener una mujer común; el hombre que preferÃa la mujer de su amigo podÃa participar de ella con éste; y se estimaba decoroso poner la mujer propia a disposición de «un buen semental» (como dirÃa Bismarck), aun cuando no fuese un conciudadano. De un pasaje de Plutarco en que una espartana envÃa a su marido un pretendiente que la persigue con sus proposiciones, puede incluso deducirse, según Schömann, una libertad de costumbres aún más grande. Por esta razón, era cosa inaudita el adulterio efectivo, la infidelidad de la mujer a espaldas de su marido. Por otra parte, la esclavitud doméstica era desconocida en Esparta, por lo menos en su mejor época; los ilotas siervos vivÃan aparte, en las tierras de sus señores, y, por consiguiente, entre los espartanos[27] era menor la tentación de solazarse con sus mujeres. Por todas estas razones, las mujeres tenÃan en Esparta una posición mucho más respetada que entre los otros griegos. Las casadas espartanas y la flor y nata de las hetairas atenienses son las únicas mujeres de quienes hablan con respeto los antiguos, y de las cuales se tomaron el trabajo de recoger los dichos.