El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota Jesús, después de un momento de silencio, dijo a sus discÃpulos:
—Guardaos que nadie os engañe, porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: «Yo soy». Porque se levantará gente contra gente y reino contra reino, y habrá terremotos por lugares, y hambres. Esto será principio de dolores. Mas guardaos vosotros mismos, porque os entregarán en los concilios y seréis azotados en las sinagogas, y compareceréis ante los gobernadores y reyes para que deis testimonio de mi doctrina. Y en todas estas cosas conviene que sea predicado el Evangelio a todas las gentes. Y cuando os llevaren para entregaros, no premeditéis lo que habréis de hablar: decid lo que os fuere dado en aquella hora; porque no sois vosotros los que habláis, sino el EspÃritu Santo. Entonces el hermano entregará al hermano a la muerte, y el padre al hijo, y los hijos se levantarán contra los padres y los matarán. Y seréis aborrecidos de todos por mi nombre. Mas el que perseverare hasta el fin, ese será salvo. Y cuando viereis la abominación de la desolación y los ejércitos romanos entrar en el templo para destruirlo, profanando la casa de Dios, entonces los que estén en Judea huirán a los montes; y el que estuviere en el campo no vuelva atrás para tomar su vestido.[91]
Jesús hizo una ligera pausa y continuó después de exhalar un segundo suspiro.