El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota —Eres desconfiado.
—Conozco a los hombres.
—¡Basta! —exclamó Anás—. Cumple tú y nosotros cumpliremos. Pero ¡ay de ti si nos vendes!
Judas iba a salir del Sinedrio cuando Caifás le detuvo, diciendo:
—Espera.
—¿Qué quieres? —repuso el Iscariote con receloso acento.
—El tribunal no puede permanecer abierto tantas horas. ¿Sabes tú dónde vive mi suegro Anás?
—Vive en el bajo Jerusalén, en el monte Acra —contestó Judas—. De tu casa a la casa de Helà apenas hay doscientos pasos.
—Pues bien, allà te esperamos. ¿Cuánta gente necesitas para entregarnos al Maestro?
—Jesús no se defenderá.
—Sin embargo, sus discÃpulos…
—Los discÃpulos obedecerán al Maestro; pero por si acaso ten prevenidos algunos soldados.
Judas salió del Sinedrio y atravesando la explanada del bajo Jerusalén, subió al monte Acra, dejando a su derecha el palacio de los Macabeos, y se detuvo delante de un caserÃo grande y antiguo. Dos hombres se paseaban por delante de la puerta.
—¿Es esta la casa del pontÃfice Anás? —preguntó.