El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota —Sí —respondióle uno de los hombres.
—¿Qué quieres? —le dijo el otro.
—Nada.
Judas continuó su camino, y llegando a lo más alto de la ciudad de Sión entró en una casa. Aquella casa era la que Nicodemus y José de Arimatea habían alquilado a Helí. Era el santo cenáculo, donde Jesús se hallaba reunido con sus discípulos.
Mientras tanto, los sacerdotes hicieron el juramento de un ayuno forzoso si Jesús de Nazaret caía en sus manos y era crucificado.