El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota Los discípulos bebieron. Después entonaron el himno del Profeta, que comienza así:
«Levántate, levántate: sacude el polvo: siéntate, Jerusalén; suelta las ataduras de tu cuello, esclava hija de Sión. De balde fuisteis vendidos, y sin plata seréis rescatados. ¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que anuncia y predica la paz; del que anuncia y predica la salud; del que dice a Sión: reinará tu Dios!
»¡Gozaos y cantad a una, desierto de Jerusalén, porque el Señor ha consolado a su pueblo! Mirad que mi Siervo tendrá inteligencia y ensalzado ante ti y sublimado en gran manera.
»¿Quién creerá lo que nos oiga contar? Y subirá como un retoño que brota de una tierra estéril, y no habrá buen parecer en Él, ni hermosura; le veremos y no nos dignaremos mirarle; tan desfigurado le tendrán los tormentos que padecerá por nosotros.