El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota HabÃan caminado como unos mil pasos del torrente Cedrón, cuando Jesús se detuvo delante de una granja llamada de GetsemanÃ. Aquella granja, cuyo terreno fértil denomina San Jerónimo con el nombre de Vallis Pinguissima, estaba recostada sobre la falda oriental del monte de los Olivos. Entonces Jesús dijo a Simón, Bartolomé, Tadeo, Felipe, Tomás, Andrés, Mateo y Santiago el Menor:
—Quedaos en este cercado. Yo voy a orar allÃ.
Y extendió el brazo en dirección al monte.
Después repuso:
—Velad y orad a fin de no caer en la tentación, y vosotros, Pedro, Jaime y Juan, seguidme.
Jesús, seguido de sus tres discÃpulos favoritos, entró por un agujero que habÃa en la tapia de tierra que cercaba el jardÃn. Después caminaron como unos sesenta pasos. Un rayo de la luna cayó sobre la frente de Jesús. Pedro hizo observar a sus amigos la palidez del Maestro.
El Galileo volvió a detenerse, y dijo:
—Vosotros que me habéis seguido por todas partes, vosotros solos podéis ver mi debilidad sin dudar. Esperadme aquÃ: estos, olivos, los más viejos del monte, os servirán esta noche de tienda.
—¡Pues qué!, ¿nos dejas, Señor? —preguntaron los discÃpulos.