El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota LA FAMILIA DE BELI-BETH[120]
A corta distancia de la puerta de los Juicios, en la calle que más tarde debía denominar el mundo cristiano Camino de la Amargura, veíase una casa de modesta apariencia, sobre cuya puerta comenzaban a extenderse los delicados brazos de una parra, formando un frondoso tendal de verdes hojas. Debajo de esta bóveda de verdes ramas veíase el brocal de un pozo y un banco de piedra. Entremos en esta casa a la misma hora que Jesús se hallaba en presencia de sus terribles jueces. Serían aproximadamente las tres de la mañana. En la reducida habitación se hallaba una mujer sentada a la cabecera de una cama, en donde yacía una anciana enferma. Junto a la cama veíase una cuna, donde dormía un niño que apenas tendría doce meses de edad.
A juzgar por el escudo, la coraza, la espada, el casco y la lanza que colgaban de unos clavos de la pared, aquella habitación debía ser la de un soldado. Y, en efecto, Samuel Beli-Beth era su dueño; la anciana enferma su madre; el niño de la cuna su hijo. En cuanto a la mujer que se hallaba junto a la cama de la enferma, era una pobre vecina cuyo corazón caritativo se encontraba siempre dispuesto a hacer bien a sus semejantes. Llamábase Serafia y pronto su nombre debía inmortalizarse en la vía dolorosa del Nazareno.
