El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota Uno de los dados, al salir del vaso, había caído en un hoyo formado por el hueco que dejaba una piedra. El que había tirado quería repetir el juego, porque el dado presentaba algo inclinada la parte que sólo tenía un punto y, por consiguiente, perdía. Este incidente produjo una disputa entre los jugadores. De las palabras se hallaron dispuestos a venir a las manos, y un centurión tuvo que intervenir en la reyerta. El juego comenzó de nuevo. Aquellos miserables, olvidando cuanto les rodeaba, se entregaron nuevamente con doble interés a ese vicio que, como la lepra, se complace en atormentar a los que le poseen.
La cólera de Dios rugía sobre sus cabezas, pero sus oídos estaban sordos a todo, sus ojos sólo tenían la luz para ver los dados, sus corazones sólo latían por la codicia de la ganancia.