El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota —¡Piedad! —exclamó Samuel juntando las manos.
El esqueleto de Absalón extendió el brazo en dirección al Gólgota y dijo:
—¡Anda!
Los muertos del valle de Josafat repitieron por tres veces:
—¡Anda, anda, anda!
Samuel, con el cabello erizado, los ojos hundidos, la frente cubierta de sudor, comenzó a caminar, como empujado por una mano misteriosa. La tierra parecÃa escaparse bajo sus pies. Al poco rato se detuvo como para tomar aliento, pero apenas habÃa detenido su paso, la piedra de un sepulcro que se hallaba a su lado cayó rota en pedazos y el cadáver del profeta ZacarÃas salió de su tumba repitiendo:
—¡Anda!
Y otra vez los muertos repitieron desde sus sepulcros:
—¡Anda, maldito como yo!, ¡anda!, ¡anda!, ¡anda!
Samuel continuó su camino, cayendo fatigado, después de media hora de marcha, junto a un árbol nacido en el borde de un barranco.