El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota »Ha desplegado la fuerza de su brazo, y ha disipado a los que se llenaban de orgullo en medio de su corazón.
»Ha arrojado a los grandes de su trono, y ha ensalzado a los humildes.
»Ha llenado de bienes a los que estaban hambrientos, y ha empobrecido a los que estaban ricos.
»Se ha acordado de su misericordia, y ha protegido a Israel, su servidor.
»Según la promesa hecha a nuestro padre Abraham y a su linaje para siempre».
La Virgen, dice el abate Orsini, que con tan poéticos y delicados colores ha descrito la Visitación de María, permaneció tres meses en el país de los hetheos, y pasó esa larga visita a corta distancia del país de Ain, en el fondo de un florido y fértil valle en que Zacarías tenía su casa de campo.
«Allí fue donde la Hija de David, profetisa también y dotada de un genio igual al del ilustre jefe de su familia, pudo contemplar a satisfacción el cielo estrellado, los bosques sonoros, y el vasto mar que desplegaba al horizonte sus olas agitadas o apacibles sobre las resonantes playas de la Siria.