El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota El reinado de Salomón duró cuarenta años con una paz inalterable. Su pueblo fue rico y feliz.
El reinado glorioso de David, su padre, lo empañó una mancha: el adulterio cometido por Bethsabé, mujer de Urías, a quien mató, avergonzado de su infamia.
El reinado floreciente de Salomón fue también manchado por los vicios y las falsas religiones que predominaron. La riqueza atrajo a Jerusalén multitud de mujeres hermosas de otros países, y Salomón, adorándolas a ellas, acabó por adorar sus impíos dioses. Las samaritanas le hicieron postrarse ante el becerro de oro; pero Jehová, reprendiendo la impiedad de Salomón, anuncióle que su reino iría a parar a manos de un siervo suyo.[55]
Entonces el pueblo hebreo se dividió; Judá se mantuvo obediente a Roboan, hijo de Salomón; Israel proclamó a Jeroboan. La decadencia del pueblo elegido por Dios comenzaba a pasos de gigante. Roboan, Abian, Asa, en Judá; Jeroboan, Nadab, Baasa, Ela, Zamri y Achab, en Israel, pasaron sobre la tierra como las débiles aristas que arrastra con su empuje el poderoso soplo del huracán.